Cinco ‘discursos’ de películas que pueden ayudarte a repensar tu modo de ver la vida

Casi todos (casi, porque siempre existen personas extraordinarias o simplemente poseras) no solo hemos disfrutado de una buena película, sino también hemos dejado que esta influya en nuestro modo de pensar o actuar, aunque no siempre ha sido una buena influencia, felizmente.

Dentro de este grupo de películas que nos cambian la vida, existen escenas particulares que se instalan en nuestro subconsciente por mucho tiempo y forman parte de nuestro club de buenos recuerdos e incluso de nuestro grupo de argumentos que luego alimentamos y fortalecemos con teoría a través de lecturas o experiencias vivas.

Bueno, en el cine existen discursos que nos atrapan, nos convencen y se inyectan fuertemente en nuestro modo de pensar. Por ello, para que tu cabeza no solo se alimente con mensajes “positivos”, te dejamos estos discursos y diálogos que te pueden ayudar a ver la vida de otra manera.

No hablaremos mucho del argumento de las películas por dos motivos: porque deseamos saber si te interesa una película por el extracto que ahora compartimos, y porque no tenemos mucho tiempo ni ganas de contarte nada.

Empezamos:

1. “Somos la mierda cantante y danzante del mundo”
Club de la Pelea (1999). Director: David Fincher

“La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados.

No somos nuestro trabajo.
No somos nuestra cuenta corriente.
No somos el coche que tenemos.
No somos el contenido de nuestra cartera.
No somos nuestros pantalones…
Somos la mierda cantante y danzante del mundo.”

 

2. “Introduce un poco de anarquía, altera el orden establecido”
Batman: El caballero de la noche (2008). Director: Christopher Nolan

El Joker le habla a Harvey Dent en el hospital:

“¿Realmente te parezco un tipo con un plan? ¿Sabes lo que soy? Soy un perro persiguiendo autos ¡No sabría qué hacer si los alcanzo! Yo solo… hago… cosas. La mafia tiene planes, la policía tiene planes, Gordon tiene planes. ¿Sabes? Son planeadores, planeadores tratando de controlar sus pequeños mundos. Yo no soy un planeador, yo trato de mostrarle a los planeadores lo patéticos que son en realidad sus intentos de controlar la forma en la que las cosas son. Así que cuando digo que lo tuyo y tu novia no fue nada personal, sabes que te digo la verdad. Son los planeadores los que te pusieron donde estás. Tú eras un planeador, tenías planes y mira dónde terminaste. Yo solo hice lo que hago mejor, tomé tu propio plan y te lo puse en contra. Mira lo que le hice a esta ciudad con un par de tubos de gas y unas cuantas balas.

¿Sabes lo que noté? Nadie se aterroriza cuando las cosas salen de acuerdo al plan. Incluso cuando el plan es terrorífico. Si mañana le digo a los medios que un pandillero recibirá un disparo o que una camioneta llena de soldados explotará, nadie entra en pánico, porque todo es parte del plan. Pero si digo que uno, un pequeño alcalde morirá, todo el mundo se vuelve loco. Introduce un poco de anarquía, altera el orden establecido y el mundo se volverá un caos. Soy un agente del caos. ¿Te digo algo sobre el caos? Es miedo.”

 

3. “Elige tu futuro. Elige una vida.”
Trainspotting (1996). Director: Danny Boyle

Intro de la película:

“Elige la vida, elige un empleo, elige una carrera, elige una familia. Elige un maldito televisor gigante. Elige lavadoras, autos, equipos de disco compacto y abrelatas eléctricos.

Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales, elige seguros de vida a plazo fijo, elige una primera casa, elige a tus amigos.
Elige ropa deportiva y maletas que combinen. Elige un traje de tres piezas, comprado en cuotas de una amplia gama de putos tejidos.

Elige emborracharte y pregúntate quién diablos eres un domingo por la mañana. Elige sentarte en el puto sofá a ver programas de concursos que joden la mente y aplastan el espíritu mientras rellenas tu boca de puta comida basura.

Elige podrirte de viejo, cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una vergüenza para los egoístas, imbéciles y malcriados que has engendrado para remplazarte. Elige tu futuro. Elige una vida.

Pero, ¿por qué querría algo como eso? Elijo no elegir una vida, elijo algo más. ¿Las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

 

4. “La vida, una serie de vidas cruzadas e incidentes que escapan a nuestro control”
El curioso caso de Benjamin Button (2009). Director: David Fincher

“A veces nos disponemos a estrellarnos y no lo sabemos… Ya sea casual o deliberadamente, no hay nada que podamos hacer al respecto.

Una chica en París se disponía a ir de compras. Pero se le olvidó el abrigo y volvió por él. Cuando tomó el abrigo sonó el teléfono, así que se detuvo a tomarlo y habló un par de minutos.
Mientras la chica estaba al teléfono, Daisy ensayaba para una actuación en la Ópera de París. Y mientras ensayaba, la chica, una vez que hubo colgado el teléfono, salió a tomar un taxi.
Un taxista se había bajado, tras dejar al último pasajero, a tomar un café. Y mientras tanto, Daisy seguía ensayando.

Y el taxista que se había bajado, tras dejar al último pasajero, a tomar un café, recogió a la chica que había ido de compras y que había perdido el taxi anterior. Y el taxi tuvo que detenerse para no atropellar a un hombre que había salido hacia el trabajo cinco minutos más tarde por haber olvidado poner la alarma.

Mientras ese hombre, que llegaba tarde al trabajo, cruzaba la calle, Daisy había terminado de ensayar, y se daba una ducha. Y mientras Daisy se duchaba, el taxi esperaba afuera de la boutique a que la chica recogiera un paquete que no le habían envuelto aún, porque la dependienta que tenía que envolverlo había roto con su novio la noche anterior, y se había olvidado.

Una vez envuelto el paquete, la chica, ya en el taxi, vio cómo un camión de reparto se cruzaba en su camino. Mientras tanto, Daisy se arreglaba. El camión se apartó y el taxi pudo avanzar. Mientras Daisy, la última en vestirse, esperó a una de sus amigas, a la que se le había roto un cordón.

Mientras el taxi estaba parado, esperando que cambiara un semáforo, Daisy y su amiga salieron por la puerta de atrás del teatro…

¿Y si tan sólo una cosa hubiera ocurrido de otra forma?

Si ese cordón no se hubiera roto, o ese camión se hubiera apartado segundos antes, o ese paquete hubiera estado envuelto porque la dependienta no hubiera roto con su novio, o ese hombre hubiera puesto la alarma y se hubiera levantado cinco minutos antes, o ese taxista no se hubiera parado a tomar un café, o esa chica no se hubiera dejado el abrigo y hubiera tomado el taxi anterior. Daisy y su amiga hubieran cruzado la calle y el taxi habría pasado de largo.

Pero siendo la vida como es, una serie de vidas cruzadas e incidentes que escapan a nuestro control, ese taxi no pasó de largo. Y ese taxista se distrajo un segundo. Y ese taxi atropelló a Daisy y le destrozó la pierna.”

 

5. “Mejor que las drogas del Marqués de Sade”
Jeux d’enfants (2003). Director: Yann Samuell

Un hombre en su auto huyendo a mil por hora de la policía:

“El juego se había puesto de marcha de nuevo. Felicidad en estado puro, bruto, natural, volcánico, ¡Grandioso! Era lo mejor del mundo… Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, crack, porros, hierba, marihuana, éxtasis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, LSD. Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, una orgía, la masturbación, el Kamasutra, las bolas chinas. Mejor que la comida y la mantequilla de maní que comía de pequeño. Mejor que la trilogía de George Lucas, que el fin del milenio. Mejor que los andares de Emma Pill, el baile de Marilyn Monroe, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y que el lunar de Cindy Crawford. Mejor que el lado B de Abbey Road, que los solos de Jimi Hendrix. Mejor que el pequeño paso de Neil Armstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papá Noel, la fortuna de Bill Gates, los trances del Dalai Lama, las experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro. Mejor que la testosterona de Arnold Schwarzenegger o el colágeno de los labios de Pamela Anderson. Mejor que Woodstock y las raves más orgásmicas… Mejor que las drogas del Marqués de Sade, Arthur Rimbaud, Jim Morrison y Castaneda. Mejor que la libertad… Mejor que la vida”.

Comentarios

comments

Author: Literalgia

Share This Post On
A %d blogueros les gusta esto: