José Watanabe: Me molesta cuando dicen “en este país todo es una mierda”, cuando lo correcto es “en mi país todo es una mierda”*

josé watanabe

Texto: Felipe Revueltas

Todos querían verlo, hablar con él, pedirle una dedicatoria, tomarse una foto. Oírlo en plena presentación de “La piedra alada” dejaba en claro que sus poemas son reflejo de un carácter meditabundo y solitario, y que pese a ello convocaba a lectores de todas las edades que, como niños esperando escuchar un cuento, se abstraían de todo lo exterior para dejar que cada verso se adhiera al pequeño mundo fantástico que forjamos en el hemisferio derecho.

Y habla. Todos encantados. Los aplausos no son para felicitarlo, sino para agradecer el concierto que nos brindaron sus palabras.

Después de esperar a que el “Poeta de Laredo” se halle vulnerable (un segundo distraído), conseguimos una cita con él. Luego de llegar a un acuerdo y hacer algunas llamadas en días posteriores, logramos encajar en un espacio de su recargada agenda. “Vengan el jueves, a San Miguel a las cinco de la tarde”. Allí estuvimos.

¿Por qué escribe?
Escribo porque si no lo hago yo, nadie lo hará. No es que yo lo haga mejor, sino es que es una experiencia tan personal que no hay otra persona que lo pueda hacer, sino el propio autor.

Usted decía que el poeta es en cierto modo un neurótico…
Todos tenemos una pequeña dosis de neurosis, más o menos equilibrada. A mí me ocurre básicamente cuando escribo. La búsqueda de la perfección se da en todo, pero cuando uno escribe es más responsable con la perfección. Entonces, el nivel de neurosis sube un poquito. Cada época tiene su propia neurosis y su propio ideal poético. El ideal poético que yo mantengo desde años, es tratar de hacer poemas que sean lo más perfectos en la búsqueda de las palabras y en la búsqueda de la expresión.

¿Y nota esa neurosis en los jóvenes poetas de ahora?
Reconozco que existe otro tipo de poesía que practican los jóvenes, una manera más apresurada, más urgente, más Bukowski, y todo ello nace del modo de ser de las personas, no tanto de las influencias literarias, sino de la época, que es la que nos da un modo de ser.

Cuando se habla de usted, siempre se habla de un “poeta insular”. ¿Qué piensa al respecto?
Uno tiene distintas personalidades y comportamientos sociales –eso no es esquizofrenia, por si acaso–. Uno puede tener un ideal poético y perseguir ese ideal con distinta personalidad, pero ello no implica que uno se distraiga de las cuestiones sociales. La política de un poeta puede tener una expresión poética, pero también una expresión política como ciudadano. Los poemas son palabras que componen algo muy íntimo.

¿Y qué importancia tienen las palabras para usted?
Las palabras son todo, pero son un instrumento limitado. Siempre digo que los poetas debemos ser los primeros en desconfiar de las palabras porque la poesía, y esto es cierto, es mucho más que palabras. Ellas aprisionan una porción de poesía, pero la poesía es mucho más grande todavía.

EL POETA QUE VINO DE LAREDO

Hablemos de sus inicios. ¿Qué tanto influyó Laredo en su formación como poeta?
Yo siento que si no hubiese nacido en Laredo (un pequeño silencio) tal vez hubiese sido poeta también. Siempre hay un llamado, un impulso que nace con uno. Laredo me dio todas las imágenes que yo manejo en la poesía: cañaverales, campos, piedras, ríos. La naturaleza que yo conozco es la naturaleza de la Laredo. ¿Hubiese sido poeta si no hubiese nacido en Laredo?, supongo que sí, pero no haría el tipo de poesía que hago.

¿Cree que no todos pueden ser poetas?
Yo cada vez estoy convencido de que los poetas nacen. Hay una formación posterior, la cultura, la formación académica, pero yo creo que el impulso, lo que Octavio Paz denomina como “llamado interno”, eso ya uno mismo lo trae.

¿Cuándo se dio cuenta de ese llamado?
Yo empecé a escribir poemas cuando tenía 16 años, justo cuando murió mi padre. Sentí la necesidad de escribir algo sobre él, a expresar a través de las palabras el dolor que yo sentía. Muchas veces los mejores poemas nacen en los momentos más extremos de la vida. Parece que necesariamente tenía que ser poeta porque mi padre falleció en junio y mi primera enamorada en julio, de una trombosis coronaria. Entonces yo tenía dos muertes en un solo mes y por ellos busqué en la escritura mi terapia y de consuelo.

En su caso, ¿qué influencias tuvo en el inicio?
Yo solo tuve algunos textos escolares. Mi familia era muy modesta y no teníamos mucho acceso a los libros. El primer poemario que yo recuerdo haber amado realmente y leído, releído, y solo porque me gustaba fue La voz en ti debida de Pedro Salinas, poeta español de la Generación del 27.

GUIONES Y POESÍA

Pese a que su nombre suena con eco en cualquier encuentro de tono literario, pocos conocen sus aportes al cine peruano. Películas como “La ciudad y los perros”, “Maruja en el infierno” o “Alias La Gringa” son algunos de los largometrajes que se rodaron gracias a su talento como guionista.

“El trabajo que me da de comer es el de guionista. He escrito tanto para películas como para telenovelas, pero de estos últimos no me siento orgulloso. Yo empecé a escribir guiones casi por casualidad. Yo era cinemero, desde que mi padre nos llevaba a los cines de Laredo los fines de semana. Allí veía películas de Kurosawa y en Lima di mis pasos por el cine Virú, donde pasaban películas de arte, y es que era un cine en donde se pasaba cine comercial”.

“El primer guión que escribí fue casi por intuición, se llamó ‘Ojos de perro’, una película de corte sindical con Chicho Durán. Después me convertí en un guionista autodidacta y escribí el guión para “Maruja en el Infierno”, basada en la novela de Enrique Congrains, desde entonces ya sabía lo que era hacer un guión”.

¿Encuentra alguna relación entre los guiones y la poesía?
Escribir guiones no tiene que ver con escribir poesía, pero escribir poesía sí tiene que ver con escribir guiones. Cuando escribo un guion no pienso en poesía porque es hasta dañino. Puede convertirse en un guion demasiado lírico que no encaja. Pero cuando escribo un poema sí pienso en estructuras y un guion es básicamente una historia estructurada. Cuando se me ocurre una idea poética y me pongo a escribirla, ya sé cuál será la secuencia, la progresión del poema.

¿Cuál es su proceso de escritura?
Escribir un poema en el primer borrador es relativamente fácil. El vaciado inicial. Luego viene el proceso de corrección, corrección y corrección, no sé, 10 o 15 versiones para que la gente sienta que ese poema es simple. Yo quisiera que las personas, mientras lean mis poemas, sientan que ellos también pudieron escribir.

CONTEMPLACIÓN

¿Por qué cree que tiene preferencia entre los jóvenes?
Yo siempre les pregunto por qué les gusta lo que yo escribo y no encuentro una respuesta clara y yo tampoco puedo darla ahora. A mi editor le pregunté por qué tuve la aceptación que tuve en España y él, que es el mismo editor, me dijo que no lo sabía, que solo sabía que eran los jóvenes los que más leían mi poesía.

Pero usted dijo que los jóvenes de ahora viven más acelerados, más a los Bukowski, Rimbaud, Baudelaire o Pizarnik. Sin embargo prefieren su poesía que es más sosegada…
Quizás me toman como complemento. Los jóvenes pueden vivir la vida aceleradamente, beberse la vida con urgencia, pero siempre queda vacío en el fondo, algo que pide tranquilidad, reposo, contemplación. Quizás eso guste de mi poesía la juventud de ahora.

Como los Haikus…
Casi como los haikus. A mí siempre me han atribuido la influencia de los haikus, pero no es tan cierta porque yo no los escribo. Ese tipo de poesía solo me influye en el modo de ver y contemplar el mundo. El oriental que escribe Haikus puede encontrar las contradicciones del mundo y no se angustia, todo lo contrario sucede con el hombre occidental.

LA PIEDRA ALADA

¿Hubo alguna razón especial para escribir este poemario?
Yo cuando escribo no tengo un tema previsto. Solo he escrito un poemario con un tema preconcebido: Habitó entre nosotros, que trata sobre poemas en torno a la vida de Cristo.

Yo escribo como vienen las ideas, sin embargo los poemas no están forjados al azar. Los poemas llegan y se encadenan unos con otros y al final te das cuenta de que sí había una preocupación, algo que te estaba guiando en el inconsciente. Yo me di cuenta de que estaba escribiendo varios poemas de piedras sin habérmelo propuesto. Claro que al principio le escribí al recuerdo de una piedra de río, después seguí pensando en piedras y fue el tema de ese momento. Los temas se presentan como si los buscaras, cuando al final no los buscas.

POETA NOCTÁMBULO

¿Siempre escribe por las noches?
Desde niño me ha gustado la noche. Yo recuerdo que siempre me resultaba difícil despertarme temprano para ir al colegio porque me quedaba despierto hasta muy tarde. Cuando era chico escuchaba de madrugada a los trenes azucareros que partían de Laredo. Siempre tuve esa tendencia a vivir de noche. Los médicos me dijeron que se trata de un trastorno del ciclo circadiano. Yo me levanto y recién empiezo a recuperarme en la tarde. A partir de las 6 de la tarde recién estoy lúcido y así continúo hasta las 4 o 5 de la mañana.

Me gusta la noche, debe tener una explicación sicológica o biológica, algo así como si mi química que conforma mi lucidez estuviese alterada. Mi esposa es igual en ese sentido.

JUVENTUD Y REALISMO PERVERSO

Después de Fujimori, usted dijo que los jóvenes ya no tenían tiempo para fantasear, por aprender la dura realidad que nos hizo pisar tierra…
Y además tierra sucia. En ese momento los jóvenes solo estaban desorientados. Pero muchos hallaron en el arte el modo de asirse, de interpretar la vida de otro modo, no desde los aspectos puramente materialistas.

Pese al realismo perverso con que se vivió, los jóvenes aún poseen la pasión por el arte, hay jóvenes editores, pasión por la poesía, que es casi milagroso. Qué bueno que no todos los jóvenes se hayan hecho cínicos, que no hayan entrado en el universo de los políticos que nos dieron lo peor.

¿Hacia dónde va la juventud de ahora?
Pienso que los jóvenes tienen una fuerza que no tenemos los viejos y que ya van a recuperarse, toda esta crisis es pasajera. Si no creyera que todo esto es pasajero y que todo esto cambiará, entonces me pego un tiro. Si los jóvenes con su sangre nueva no vienen a cambiarlo todo con sus ímpetus, con esas ganas de vivir, entonces ya no habría futuro. Tengo que pensar en que todo esto cambiará y el papel de la juventud será más importante que el nuestro.

¿Qué le falta a los jóvenes?
(Respira, calla, reflexiona y responde abriendo los ojos de rasgos orientales) ¡Olvidarse de los viejos! Ahora podemos decir lo que decía Gonzales Prada: “Los viejos a la tumba y los jóvenes a la obra”.

Yo les diría a los jóvenes que tengan fe. Si es que algún consejos puedo darles es que no se hagan cínicos, es lo que temo de las personas. Me molesta cuando dicen “en este país”, por no decir “en nuestro país”. Dicen “en este país todo es una mierda”, será “en mi país todo es una mierda”. Quisiera que se identifiquen, que pongan sangre nueva, su honestidad, que no se dejen comprar y que no se vayan al extranjero. Es increíble que el 70% de los jóvenes quieran irse del país.

¿Y dónde quedan los intelectuales?
Ahora los intelectuales ya no tienen vigencia. Su palabra no modifica nada. Solo son voces en el desierto, nadie los escucha y eso es lamentable. Antes los intelectuales tenían una función social importante. Por lo menos moral, ahora nada de eso, ni siquiera moral.

La tarde empieza a quebrarse. Quizás José Watanabe empieza a despertarse totalmente después de una tarde somnolienta. Tal vez nuestra charla fue sonámbula y tuvimos una conversación entre el sueño y la razón.

El vate nos dice que su próximo poemario tratará del soliloquio del Minotauro en el laberinto, reflexionando sobre el propio lenguaje. “Al final en Minotauro reconoce que él no existe y lo que existe es solo el lenguaje”, y agrega: “no hay prisa por terminarlo. En poesía, lo peor es apurarse. Primero tengo que acabar el proceso de intuición, luego seguir con la parte lógica, luego la escritura, la publicación y recibir los aplausos o pifias respectivas”.

Nos despide con la misma amabilidad con la que nos recibió, anunciándonos que su próxima diligencia será entregar algunos CD’s que grabó con Rafo Ráez. Pez de fango, un compendio de canciones que llevan la letra del poeta y la melodía dura del rockero peruano.

-¿Usted no piensa grabar en musicalizar la trova?
-No me gusta la trova… muy románticos para mis gustos.

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* Esta entrevista fue publicada en el año 2005, en la revista cultural Casa de Asterión, con motivo de la publicación de “Piedra alada”, poemario de quien es y será siempre uno de los mejores poetas del Perú.

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Author: Literalgia

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