Biografía poco conocida de José Carlos Mariátegui escrita por Jorge Basadre
Abr01

Biografía poco conocida de José Carlos Mariátegui escrita por Jorge Basadre

  José Carlos Mariátegui (Moquegua 1894 – Lima 1930) es quizás el autodidacta más reconocido y destacado del siglo XX en nuestro país. La visión que tuvo del Perú en varios aspectos como la política, economía o literatura, se debe a su lectura voraz de libros de diversos temas y al cultivo del arte de la conversación. Son conocidas las tertulias que organizaba casi a diario en su casa del jirón Washington en el centro de Lima, a donde llegaba también Jorge Basadre, entre otros intelectuales de la época. Parte de los conocimientos de Mariátegui, además, se debe al Periodismo, una carrera que ejerció hasta sus últimos días. Empezó a los 14 años como ayudante de imprenta, luego como redactor en diarios como La Prensa, El Tiempo y La Razón. Además fundó la histórica Amauta, revista reconocida a nivel internacional.   “Siempre llamaban la atención los ojos negros y brillantes, el perfil aguileño, el rostro macerado y color café claro, negro cabello poblado, sin una cana y siempre cortada aunque un mechón bohemio cayera a veces sobre la frente, el vestido sencillo pero admirablemente limpio, la invariable corbata de lazo negra.”   La anécdota cuenta que Mariátegui y Jorge Basadre (Tacna 1903 – Lima 1980) se conocieron en la Biblioteca Nacional, a donde iban con frecuencia. Basadre era menor de edad cuando visitaba el local de la avenida Abancay. Por ello, tenían que acondicionarle una mesa fuera de la sala de lectura para no quebrantar las normas, ya que solo mayores de edad podían ingresar a dichas salas. Ambos además coincidieron en la lucha social a favor de los más oprimidos, como la clase obrera y campesina del país. En aquella época también destacan nombres como Luis Alberto Sánchez, Raúl Porras Barrenechea, Víctor Raúl Haya de la Torre, entre otros. La siguiente biografía de Mariátegui fue escrita por Jorge Basadre y rescatada por Ediciones Rikchay Perú, que reunió además otras biografías en el libro Peruanos del Siglo 20.   José Carlos Mariátegui* (Moquegua, 1894 – Lima ,1930)   La figura de Mariátegui puede ser estudiada desde varios planos: el humano y biográfico, el literario, el de las ideas, el político, y el social. Frecuente es que sus comentaristas y exégetas no abarquen todos estos aspectos. No es extraño que algunos discípulos, así como elementos divergentes tanto de la derecha extrema como de la extrema izquierda, hagan hincapié tan sólo en una dimensión de este hombre que no ocultó su filiación y su fe, en el agitador social, en el organizador, en el Mariátegui anti intelectualista que sigue y seguirá participando en el comicio, en el sindicato, en el folleto...

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Diez “poemas de amor” que deberías leer para dejar de escribir cursilerías
Mar31

Diez “poemas de amor” que deberías leer para dejar de escribir cursilerías

Por Julio Barco   Hablar del tema del amor es algo muy convencional, dado su diversidad y su mundo arbóreo. En el fondo, nadie sabe qué es. Obviamente, la ciencia dice algo, etcétera. Lo que quiero decir es que no se puede decir casi nada sobre el caso. Nos arrastra, a pesar de. Entonces uno visita a los poetas, ¿a quiénes si no? A esos cantores de lo invisible, de las esencias, de cierta bitácora que solo gracias al lenguaje bien tejido y resplandeciente puede sonar y abrir dentro de nosotros pequeños universos. No es novedad explicar que la poesía del Perú tiene sus picos, y eso en base a su belleza. En el siglo XX, gracias a sus vanguardistas y sus movimientos internos, más allá de los versitos o las poses de siempre, se consolidó una obra extraordinaria que, claramente, no fue obra de uno sino de una colectividad. Variopinta, rara, curiosa, y mezclada de sonidos. Como nuestros antiguos paracas, la textura de la poética peruana orbita en cincelar la mente humana, dotándola de juicios que la engarzan con la melodía interna, o la exaltación, y todo ello adquiere una vivacidad inmensa. Es una de las experiencias más enriquecidas y liberadoras de nuestra curiosa idiosincrasia. Recuerdo un título de una antología poética “La mitad del cuerpo sonríe”. Es interesante cómo se asocia la voz, con lo que somos, con nuestros propios sonidos. Entre todos los autores que leí para realizar esto, encontré muchas voces que ya no recordaba. Blanca Varela, por ejemplo, de quien, con su Libro de barro, me apertura un resplandor exquisito. También recordé al casanovas César Calvo, ahora leyenda urbana entre los poetas, entre otras cosas, por su calidad de amante y fugitivo de la vida, con sus versos donde todavía se siente la lírica pura, esa poesía que buscaba preservar estados intensos, aunque a veces, dado la globalización y sus bitácoras, parecen como de otro mundo. Y sin embargo, viven. Muchos de estos como descubrimientos, o circuitos muy personales, viven y se acomodan al fluir de nuestra intimidad. Ya sea de un lado a otro, el amor nos atraviesa y empuja a escribir o vivir. Sea o no jodido. Y también, por cierto, nos desgracia. Más allá o acá de todo esto que digo, estos son los poetas que cuando hablaron del amor me hicieron mierda:   1 Para hacer el amor Para hacer el amor debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra para hacer el amor. Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos pero...

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¿Estos son los 10 mejores capítulos de Los Simpson?
Mar20

¿Estos son los 10 mejores capítulos de Los Simpson?

  Más de 600 episodios, millones de seguidores, 30 años en televisión. Hace ya buen tiempo que Los Simpson forman parte de la cultura popular en el planeta y no es para menos: a muchos nos han acompañado desde que éramos pequeños (aunque Bart, Lisa y Maggie aún no hayan crecido). Casi todos sus fans sabemos que fueron creados por Matt Groening, sabemos del tipo de humor de la serie, sabemos que es una crítica a la sociedad occidental y, sobre todo, sabemos que no nos cansaremos tan fácilmente de todos los personajes (aunque prefiramos siempre las geniales primeras temporadas). Por ello, hoy queríamos hacer un recuento –de manera arbitraria– de los capítulos que más nos han hecho reír a carcajadas. El orden no indica que un capítulo es mejor que el otro. Sin más preámbulos, aquí la lista:   Dulce jalea El capítulo Homer Badman, pertenece a la sexta temporada. Fue emitido en 1994. Es interesante la crítica que se hace a los medios de comunicación.   Escuela de payasos Homie the Clown pertenece también a la sexta temporada y fue transmitida en 1995. Particularmente es uno de los capítulos que más nos hacen reír de principio a fin, sobre todo por la caricatura que se hace de la mafia.   Bart vende su alma Bart Sells His Soul pertenece a la séptima temporada y fue transmitida en 1995. Bart vende su alma a  Milhouse por cinco dólares y luego se arrepiente.   Homero inteligente HOMR pertenece a la duodécima temporada y fue emitido en el 2001. El capítulo demuestra que Homero en realidad es un genio que por un accidente se convirtió en torpe. El capítulo ganó un Emmy en el mismo año.   Lisa versus el señor Burns Fraudcast News es un capítulo de la decimoquinta temporada, emitido en el 2004. Trata sobre la compra de medios de comunicación por parte del millonario y de la lucha que hace Lisa Simpson a través de su humilde periódico escolar.   Especial de Pulp Fiction 22 Short Films About Springfield es un capítulo de la séptima temporada (1996) que narra cortos sobre la vida de los ciudadanos de Springfield. Es quizás el capítulo donde aparecen casi todos los personajes de la serie. Por su dinámica, también es considerada una especie de homenaje a Pulp fiction, la película de Quentin Tarantino.   Llamarada Moe Flaming Moe’s, de la tercera temporada (1991) es uno de los episodios más entrañables. Homero inventa un trago casero, pero Moe se apropia de él y se hace famoso.   Homero come pescado globo One Fish, Two Fish, Blowfish, Bluefish, es considerado el mejor capítulo...

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Investigador pide que Vallejo y Georgette descansen “juntos como dos hermanitos”
Feb19

Investigador pide que Vallejo y Georgette descansen “juntos como dos hermanitos”

* Miguel Pachas Almeyda, autor de Georgette Vallejo, al fin de la batalla, emprendió nuevamente un claro propósito: lograr que la francesa y el peruano descansen juntos en la eternidad.   César Vallejo, el más grande poeta peruano de todos los tiempos descansa en París desde 1938, tal como lo había deseado, según afirmó su esposa Georgette Philippart, la mujer que lo acompañó durante sus últimos once años. Los restos del poeta se encuentran en el cementerio de Montparnasse, lugar donde también descansan Charles Baudelaire, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Julio Cortázar y Carlos Fuentes. Vallejo murió a los 46 años, el 15 de abril, un Viernes Santo (no un jueves, como había vaticinado en el poema “Piedra negra sobre piedra blanca”). Su vida no sólo estuvo marcada por la poesía, sino también de originalidad, compromiso político y, lamentablemente, también por el escaso reconocimiento y hasta la mezquindad. Hasta antes de su muerte, Vallejo sólo había publicado una parte importante de sus obras. Las dos más representativas fueron Los heraldos negros y Trilce, poemarios reconocidos a nivel mundial pero que en su momento fueron rechazados por una parte importante de la crítica. El resto de sus escritos fueron publicados de manera póstuma, y es ahí donde entra en escena Georgette Philippart, la principal responsable de que muchos escritos del poeta peruano no queden en el olvido. Luego de conocer a Georgette en 1927, Vallejo empezó a convivir con ella dos años después, y no se separaron hasta la partida del vate. Tras su muerte, la esposa del poeta de Santiago de Chuco movió cielo y tierra para que obras como Poemas humanos o España aparta de mí este caliz vieran la luz. Según el docente e investigador, Miguel Pachas Almeyda, Georgette fue fundamental para que tanto los peruanos como el mundo puedan apreciar en toda su plenitud al también autor de El tungsteno o del famoso cuento “Paco Yunque”. Por ello, considera que es una mujer que merece reconocimiento y no se le debe dejar de lado cuando se habla o se desea recordar al poeta. Hace poco, Pachas Almeyda –autor de Georgette Vallejo, al fin de la batalla, libro que busca acabar con la leyenda oscura que recaía sobre la francesa– emprendió nuevamente el sueño que inició hace algunos años y que incluso tuvo el apoyo de Fernando de Szyszlo: enviar los restos de Georgette a París, para que descanse en la eternidad al lado de su esposo. Para conocer un poco más sobre la importancia de Georgette Philippart y sobre por qué las autoridades y comunidad literaria deberían apoyar su traslado al cementerio de Montparnasse en...

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San Valentín: Bella carta erótica de James Joyce a su esposa Nora Barnacle
Feb14

San Valentín: Bella carta erótica de James Joyce a su esposa Nora Barnacle

En el Día de San Valentín olvida esas frases cursis, melosas y dulcificadas que dan diabetes. Mejor aprende de uno de los maestros de las cartas eróticas. En épocas de messenger, WhatsApp y DMs, donde las frases banales y sin sentido gobiernan, el irlandés James Joyce te enseña a través de cartas cómo combinar el erotismo, el amor y la belleza. Aquí un ejemplo: 2 de diciembre de 1909 44 Fontenoy Street, Dublín. Querida mía, quizás debo comenzar pidiéndote perdón por la increíble carta que te escribí anoche. Mientras la escribía tu carta reposaba junto a mí, y mis ojos estaban fijos, como aún ahora lo están, en cierta palabra escrita en ella. Hay algo de obsceno y lascivo en el aspecto mismo de las cartas. También su sonido es como el acto mismo, breve, brutal, irresistible y diabólico. Querida, no te ofendas por lo que escribo. Me agradeces el hermoso nombre que te di. ¡Sí, querida, “mi hermosa flor silvestre de los setos” es un lindo nombre¡ ¡Mi flor azul oscuro, empapada por la lluvia! Como ves, tengo todavía algo de poeta. También te regalaré un hermoso libro: es el regalo del poeta para la mujer que ama. Pero, a su lado y dentro de este amor espiritual que siento por ti, hay también una bestia salvaje que explora cada parte secreta y vergonzosa de él, cada uno de sus actos y olores. Mi amor por ti me permite rogar al espíritu de la belleza eterna y a la ternura que se refleja en tus ojos o derribarte debajo de mí, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificado en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrosadas y tu cabello revuelto. Esto me permite estallar en lágrimas de piedad y amor por ti a causa del sonido de algún acorde o cadencia musical o acostarme con la cabeza en los pies, rabo con rabo, sintiendo tus dedos acariciar y cosquillear mis testículos o sentirte frotar tu trasero contra mí y tus labios ardientes chupar mi polla mientras mi cabeza se abre paso entre tus rollizos muslos y mis manos atraen la acojinada curva de tus nalgas y mi lengua lame vorazmente tu sexo rojo y espeso. He pensado en ti casi hasta el desfallecimiento al oír mi voz cantando o murmurando para tu alma la tristeza, la pasión y el misterio de la vida y al mismo tiempo he pensado en ti haciéndome...

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Esta es la carta más fatalista que escribió César Vallejo a un amigo
Ene04

Esta es la carta más fatalista que escribió César Vallejo a un amigo

Durante su estancia en Europa, el poeta peruano César Vallejo escribió numerosas cartas de todo tipo, sobre todo a sus amigos y familiares. A través de estas misivas se puede conocer un poco más sobre la personalidad del autor de Trilce y Poemas Humanos. Hace poco estuvimos revisando la Correspondencia completa del poeta, publicada por la Pontificia Universidad Católica del Perú y nos topamos con esta carta que es quizás una de las más dolorosas y fatalistas que hemos leído en nuestras miserables vidas. Se trata de una dirigida a su amigo y también poeta Pablo Abril de Vivero, quien mantenía una correspondencia con Vallejo cuando ambos estaban en Europa. En la carta, Vallejo le cuenta lo mal que se siente debido a una reciente operación a los intestinos.   París, 19 de octubre. 1924 Mi querido Pablo*: Parece que la mala suerte sigue empecinada en herirme. Esta carta la escribo desde el hospital de la Charité, Sala Boyer, cama 22, donde acabo de ser operado de una hemorragia intestinal. He sufrido, mi querido amigo, veinte días horribles de dolores físicos y abatimientos espirituales increíbles. Hay, Pablo, en la vida horas de una negrura negra y cerrada a todo consuelo. Hay horas más, acaso, mucho más siniestras y tremendas que la propia tumba. Yo no las he conocido antes. Este hospital me las ha presentado, y no las olvidaré. Ahora, en la convalecencia, lloro a menudo por no importa qué causa cualquiera. Una facilidad infantil para las lágrimas, me tiene saturado de una inmensa piedad por todas las cosas. A Menudo me acuerdo de mi casa, de mis padres y cariños perdidos. Algún día podré morirme, en el transcurso de la azarosa vida que me ha tocado llevar, y entonces, como ahora, me veré solo, huérfano de todo aliento familiar y hasta de todo amor. Pero mi suerte está echada. Estaba escrito. Soy fatalista. Creo que todo está escrito. Dentro de seis u ocho días más creo que saldré del hospital según dice le médico. En la calle me aguarda la vida, lista, sin duda, a golpearme a su antojo. Adelante. Son cosas que deben seguir su curso natural, y no se puede detenerlas. He leído la respuesta bondadosa del Sr. Leguía, sobre la beca. Ojalá no me la quiten de las manos. Ya, cuando esté mejor le escribiré al señor Leguía, agradeciéndole. De todas maneras, le ruego, mi querido Pablo, no descuidarse de asegurar la beca. Desde mi lecho de infortunio, le envío mi abrazo fraternal y agradecido. CÉSAR _____________ *Pablo Abril de Vivero (Lima, 1894 – Montecarlo, 1987) fue un poeta, escritor y diplomático peruano, hermano del...

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