in ,

El reto de crear y gestionar bibliotecas municipales en el Perú

Escribe Alex Alejandro Vargas / Gestor cultural

El diagnóstico sobre la situación de las bibliotecas públicas en el Perú es desalentador. El sector cultura tiene claro su importancia y vemos diferentes y novedosas propuestas municipales que se van diluyendo en el tiempo. ¿Pero qué falta? Si ya sabemos la necesidad y hasta los alcaldes son conscientes de su importancia: ¿cuál el camino? En este punto no basta la voluntad política de los alcaldes ni los funcionarios para establecer un proyecto de biblioteca a largo plazo, sino el trabajo por la ruta correcta.  

Presupuesto sostenible

Lo que no existe en el Plan Operativo Institucional (POI) de los municipios no tiene presupuesto por más creativa y exitosa que fuese la experiencia, y hoy por hoy los programas de lectura o bibliotecas no cuentan con un presupuesto propio en muchos municipios, sino está mencionado y diluido entre muchas actividades vinculadas a la cultura y educación. A ello añadimos la informalidad que existe en los municipios al crear actividades que no están programadas, y que terminan quitándole presupuesto a las que sí existen. Lo referido, técnicamente es malversación de fondos pero como el papel aguanta todo y el espíritu criollo abunda, en sus reportes podrían indicar un campeonato de fulbito (que quizás le gusta al alcalde) como una actividad sociocultural vinculado a la cultura y educación. Es así que el poco presupuesto que tienen se va gastando en actividades que no tienen que ver con la programación inicial. Necesitamos poner candados para que esta historia deje de repetirse.        

Pasos para una biblioteca

Muchos regidores y funcionarios municipales me consultan cómo hacer para tener una biblioteca, y siempre vemos su mirada cortoplacista de quererlo lo antes posible. Como dice Sabina, pensemos despacio para actuar rápido y no pensemos rápido para actuar despacio.

El primer paso, es que los funcionarios presenten una reestructuración a su POI donde puedan crear una “Actividad” denominada Biblioteca Municipal, y abajo de ello, una serie de tareas vinculadas a la promoción, adquisición de materiales, entre otros. Es importante esta parte porque cada tarea tendrá un presupuesto específico y un indicador que mida en beneficiarios el logro de todo lo descrito. La gerencia correspondiente eleva la propuesta para que la comisión de regidores pueda darle la viabilidad. Esta solicitud se tiene que realizar de un año para otro.

Un segundo paso, es la participación de los regidores de las comisiones de Cultura o Educación, para que el proyecto pueda ser validado por las comisiones de asuntos económicos, entre otros. Este camino es vital, y tiene que ir siempre de la mano con el equipo técnico.  

Un tercer paso es la aprobación por concejo de regidores, donde todos los regidores votan si están de acuerdo o no con el proyecto. Este punto debiera estar ubicado en el mes de julio del año previo a la ejecución del proyecto.

Reestructuremos las instituciones

La única vía para tener un cambio sostenible es reestructurando nuestras instituciones, y que los funcionarios y regidores municipales tengan una mirada a largo plazo. De lo contrario, seguiremos viendo bibliotecas sin presupuesto y que no existen oficialmente, y que al pasar de una gestión a otra, corren el riesgo de que sea convertida en cualquier otra cosa.  

En las últimas décadas el papel de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) fue y es poco claro respeto a las bibliotecas municipales. Si bien existe una autonomía municipal, y la BNP brinda capacitaciones esporádicas a los municipios, es necesario tener una mirada a largo plazo que promueva en los municipios a formalizar y brindar presupuesto para sus bibliotecas.

Hace aproximadamente un año la BNP publicó el documento de los estándares de las bibliotecas públicas, con las características que deben tener de acuerdo a la cantidad de habitantes de las jurisdicciones. Me parece un buen documento, pero una cosa es el papel y otra la realidad. Muchas bibliotecas municipales funcionan sin presupuesto, y son vistas como la última rueda del coche en los municipios. Cuando falta almacén usan la biblioteca, cuando falta computadoras le quitan a la biblioteca, cuando hay que llevar papeles mandan al encargado de la biblioteca.

Después de conversar con funcionarios de diversos distritos, planteamos la siguiente propuesta a la BNP: ¿Qué les parece si las bibliotecas municipales dejan de ser administradas solo por el municipio local y pasan a la coadministración entre el municipio local, gobierno regional y Biblioteca Nacional del Perú en una sola plataforma? Con ello podemos establecer una red sólida de bibliotecas que permita a todas las instituciones poder invertir y mejorar el servicio.

Comentarios de Facebook

El sueño de Umberto Eco: ¿Qué pasaría con la humanidad después de un desastre mundial?

«Shogún» de James Clavell: una historia de samuráis y tabúes destrozados