Manuel Scorza Torres (1928-1983) fue un novelista, poeta, editor y político peruano de la generación del 50. Es uno de los más importantes narradores de la literatura indigenista o neoindigenista peruana, junto con Ciro Alegría y José María Arguedas. Scorza es conocido por abarcar en sus obras la injusticia, el abuso de poder y la explotación de las comunidades andinas por parte de terratenientes y empresas transnacionales.
En su primer poemario, Las imprecaciones (1955), expresa su forma de pensar y adelanta de alguna manera la temática de sus novelas más conocidas, como Redoble por Rancas, Historia de Garabombo el Invisible, entre otras.
Leamos uno de sus poemas más conocidos.
«
Epístola a los poetas que vendrán
Tal vez mañana los poetas pregunten
por qué no celebramos la gracia de las muchachas;
tal vez mañana los poetas pregunten
por qué nuestros poemas
eran largas avenidas
por donde venía la ardiente cólera.
Yo respondo:
por todas partes oíamos el llanto,
por todas partes nos sitiaba un muro de olas negras.
¿Iba a ser la Poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.
Mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir;
mientras llueva sobre el pecho de los mendigos,
mi corazón no sonreirá.
Matad la tristeza, poetas.
Matemos a la tristeza con un palo.
No digáis el romance de los lirios.
Hay cosas más altas
que llorar amores perdidos:
el rumor de un pueblo que despierta
¡es más bello que el rocío!
El metal resplandeciente de su cólera
¡es más bello que la espuma!
Un Hombre Libre
¡es más puro que el diamante!
El poeta libertará el fuego
de su cárcel de ceniza.
El poeta encenderá la hoguera
donde se queme este mundo sombrío.



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