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¿Cuáles eran las cualidades morales, intelectuales y físicas de los limeños hace 150 años?

En su libro «Lima: apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres», Manuel Atanasio Fuentes, más conocido como «El Murciélago» presenta las características principales de la capital peruana de aquella época y, además, describe el carácter y la fisonomía de los limeños de hace 150 años.

Extracto de Procesión del Santo Cristo de Burgos de San Agustín el Jueves Santo (Pancho Fierro, 1832). Fuente: Hispanic Society of America

Además de ser un reconocido escritor de sátira política, Manuel Atanasio Fuentes, conocido también como «El Murciélago», también destacó como catedrático, médico, abogado y promotor académico y cultural. Además incursionó en el periodismo, y en ramas como la estadística y las ciencias políticas.

Manuel Atanasio también es autor de diversas publicaciones sobre derecho, economía política, la guerra con Chile, entre otros. Como investigador, en 1867 publicó Lima: apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres, documento donde presenta las características principales de la capital peruana de aquella época y, además, escribe sobre cómo eran los limeños de hace 150 años.

A continuación presentamos un extracto:

 

Cualidades morales, intelectuales y físicas de los limeños*

Manuel Atanasio Fuentes, “El Murciélago”

Por mucho que se haya querido deprimir el carácter de los limeños, no es menos cierto que estos tienen condiciones en alto grado estimables. La sinceridad y la franqueza son sus más dominantes cualidades, como lo son también la generosidad y el desprendimiento. Si algo vituperables son, en cuanto a intereses, es porque decididos por la buena vida, siempre dispuestos a servir a un amigo y no menos a tender la mano al menesteroso, los limeños gastan, por lo general, más de lo que ganan, siendo muy raro que hagan economías y mucho más que sean avaros. Como no hay regla, por absoluta que se la suponga, que no esté sujeta a multitud de limitaciones, es claro que, si la prodigalidad es una «virtud o un defecto» de la mayoría de los limeños, no faltan por ello muchos que profesan los principios de economía hasta tocar en la ruindad.

Las buenas dotes del corazón, la sensibilidad, la ternura para con el amigo y el amor entrañable a la familia, están acompañadas de una imaginación brillante y despierta; y de una inteligencia aguda y precozmente desarrollada. Si los acontecimientos políticos no ejercieran, en el Perú, una influencia directa y casi siempre funesta, hasta en los más íntimo de la vida privada; si esa influencia no hiciera fácil, para los jóvenes, la entrada en la carrera pública; si hubiera severidad y justicia en la provisión de los destinos; si, en fin, hubiera estímulos para el hombre verdaderamente estudioso, la instrucción no fuera tan incompleta como lo es en el día y no hubiera minorado y casi desaparecido el número de limeños que, en los siglos anteriores, alcanzaron justa y verdadera fama de literatos y de sabios hasta en la misma Europa. Desde que un joven alcanza un diploma cualquiera, desde que, más por efecto de su talento que de su instrucción, se lanza al terreno de la prensa, cree que ya no necesita saber ni estudiar más, y tal es la causa porque muchos de verdadera y distinguida inteligencia no pasan de ser hombres mediocres y superficiales, pero que, sin embargo, se creen aptos para todo.

Puede calcularse la bondad del carácter de los naturales de Lima con solo dar una ojeada a la estadística del crimen. Esos delitos atroces que, muy de tarde en tarde, se consuman en la capital, son siempre o casi siempre cometidos por individuos de otros pueblos o naciones: el crimen de envenenamiento es muy raro, y los parricidios e infanticidios lo son mucho más. El limeño irritado por el espíritu de partido o por el odio personal, retrocede si alguna vez quiere vengarse, ante la idea de verter la sangre de su enemigo.

Manuel Atanasio Fuentes, conocido también como «El Murciélago».

La mujer de Lima es, sin duda, la que merece mayores elogios por las dotes naturales que ha querido prodigarle la Providencia; suave, amable, y llena de ternura, ofrece rasgos de inteligencia y de imaginación tanto más notables cuanto que la educación femenina ha estado, hasta ahora pocos años, casi totalmente descuidada. Las mujeres tienen, en general, pronta comprensión; los trabajos de aguja, la música, la pintura, el baile, son para ellas tan fáciles que pocas hay que no posean todas o algunas de estas habilidades.

Los naturales de Lima son de una talla mediana; pocos alcanzan una estatura de más de seis pies españoles. Al reconocer el principio de los fisiólogos de que el desarrollo físico se opera siempre en daño del intelectual, la poca corpulencia corrobora lo que poco antes hemos dicho.

El color de los limeños, aun de aquellos que inmediatamente proceden de la raza europea, es trigueño, pálido y amarilloso, siendo mucho más blanco el de las mujeres.

En general, la fisonomía de los limeños tiene los caracteres de vivacidad, de alegría y de franqueza. Sus ojos son, por lo común, pardos o negros, así como los cabellos, sin que falten algunas cabelleras negras y algunos ojos verdes o azules.

La esbeltez del cuerpo de las limeñas, lo pequeño y bien formado de sus pies, y la elegancia y desenvoltura de su andar han sido en todo tiempo reconocidos y elogiados.

 

 

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* Extracto de Lima: apuntes históricos, descriptivos, estadísticos y de costumbres. Manuel Atanasio Fuentes. Lima, 2022. Torre de Papel Ediciones.

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