in

Cuento de la semana | «Cuarentón en cuarentena» de Juan José Sandoval

¿Cuántas historias se están forjando durante la pandemia? Esta es una de ellas.

 

Cuarentón en cuarentena

Autor: Juan José Sandoval*

 

La cuarentena no me ha chocado tanto / parece que ya vivía así desde hace unos ocho años que dejé de trabajar en oficinas / me acostumbré a levantarme tarde y dormir temprano / escribir poco / comer mucho / ver películas / teatro / caminar con el escritor de los buses y tomarnos unas pirañitas heladas con plátano / fumar / pasear al perro / comprar papaya o manzanas / volver / siempre volver al mundo será volver a buscarte / me escribió la niño hace veinte años / me acababan de botar de mi puesto en la universidad / ella acababa de salir de un centro de rehabilitación / pero antes de eso estudiaba bellas artes / Me enseñó a pintar y a hacer bitácoras / pero quería salir y yo quería quedarme en mi cuarto viendo conciertos ././.

Todos los días de cuarentena he salido a la calle / veo las calles vacías y los militares mirando a todos como sospechosos / Yo he estado en zona de emergencia, en el VRAEM, en lugares sitiados por el ejército pero también por los narcos y las guerrillas. He estado en cementerios de guerra y en iglesias destruidas por misiles / No me quejo / he visto lo que he querido ver /./

Mi papá me dice por teléfono que en sus setenta años nunca había visto algo así y que estábamos viviendo un nuevo orden / Mi mamá me dijo más bien que cuando era niña, en Chulucanas, hubo epidemia de rabia / nadie podía salir de las casas pero igual la gente se iba muriendo / antes de morir se ponían en modo zombie y les daba por morder a la gente / me hizo recordar a mi perro Vato cuando le da por comer caca / cuando le pongo la mano para impedirle que siga comiendo caca se molesta y me ruge con fuerza / me ataca la mano pero es un perrito pug de 14 años chimuelo / hace gracia su amargura / . / .

Mi mamá me dice que en esa época / en los cincuentas en Chulucanas / lograron encontrar el perro y el dueño de la epidemia / decían que lo iban a vacunar pero en realidad lo mataron / el perro se murió solo / le atacaban los pulmones terriblemente y les daba un ataque fulminante / les quemaba el cuerpo y salían buscando morder a alguien / . / . /

Por eso mi mamá se asusta cada vez que salgo a comprar pan / con Vato / pero no le tengo miedo a morir entre pájaros y árboles como Javier Heraud / ni a balazos por el Estado como Javier Heraud también / . / . / Digo que no tengo miedo pero caminaba con mi cigarrillo prendido cuando pasó una patrulla con cuatro oficiales realmente malos / tiré el pucho y lo pisé y les saludé serio / me subí mi mascarilla y continué caminando / .  / Una vez mi mamá no me dejaba entrar a la casa y comencé a patear la puerta / era domingo como a las 8 de la noche y yo estaba recontra borracho y mi vecino, que era policía de los buenos, estaba con su comando en la puerta de su casa / me puse faltoso y les menté la madre, me quisieron poner marrocas pero el vecino me perdono la vida / hasta permitió que le escupa la cara / aún con la saliva colgando de su boina se me quedó mirando / a los días lo volví a ver y vio que yo era un pobre imbécil / nada iba a ganar si me llevaba detenido / por ahí me daban una golpiza y entendía la lección / . / . / .

Un día antes de que se declare en emergencia todo el país por la pandemia mi mamá tuvo un accidente /  una semana antes estuvo en emergencias / fue a una cita pero la retuvieron, tenía el azúcar alto / y una semana atrás, aún, se le cayó el celular al water / . / . / Pesé que viajando fuera me iba a liberar de tanta mala suerte y me fui a Santiago / pero me llamó mi mamá a decir que el Vato estaba con alergia / antes que le respondiera algo, que podía solucionarlo escribiéndole a la veterinaria y en una hora lo curaba, se mandó a curarlo con violeta genciana por todo el cuerpo / entonces el Vato se había vuelto ya no en un perro pug sino en un dálmata de ambiente y chato / . /

Eso me puso tan furioso que le pedí a mi mamá que ya no esté saliendo a la calle sola, que a su edad ya mucha vaina / que los venecos / que las combis / pero en su terquedad salió al centro comercial y se tropezó en la pista / se cayó de cara y comenzó a sangrarle la frente / entonces me llamaron a mi casa / yo estaba descansando, era la hora de almuerzo y tenía un intenso dolor de rodilla que no me dejaba caminar / sonó el teléfono y me dijeron que mi mamá se había accidentado / salí cojeando a dos cuadras en el centro comercial había un tumulto de señoras / tu mamá se ha caído de cara !!! / me gritaban / mi mamá con la mano en la frente y su blusa blanca lleno de sangre / no sabía qué hacer ni atinaba a nada / seguro me agarró muy stone la situación / nos subieron a un taxi y fuimos a emergencias / pero el lugar estaba lleno de gente peor que mi mamá / una anciana con el brazo roto / un niño con una mordida de perro en la oreja / y muchos casos más / yo en mi cojera y mi frustración me puse a gritarles pero las enfermeras no me hicieron caso, como si fuera habitual que alguien no comprenda que cuando hay que esperar, hay que esperar / .  /  .  /

Cuando llegó a la camilla la sangre había pasado / mi mamá comenzaba a recuperarse / habían pasado cuatro horas / mis hermanos llamaron y mandaron plata para pagar el servicio / quisieron ponerle un punto de cosido en la frente pero le dije que no al doctor / que esperaríamos a que cicatrice la herida / le pusimos una curita y nos fuimos a almorzar ya de noche / . / . / .
Como al día siguiente se dio el estado de emergencia ninguno de mis hermanos ha podido venir a visitarla / yo trato de resistir / sin trabajo / sin ganas de escribir / ahora que no se puede salir me da por caminar / ya no cojeo pero tengo que llevar siempre una maleta de mercado para poder andar por la calle / hasta ahora no me han pedido mis documentos / . /  tengo mi carnet de prensa que usé para viajar a Chile / me la colgué durante las protestas  / me ayudó a poder pasar a la zona de ataque donde la primera línea de protesta se topa con los policías / hasta donde me aguantó la respiración soporté el gas lacrimógeno / .  / . / .

A mi mamá se le alegra el azúcar cuando le traigo algo / días antes de todo este encierro social que como ya digo estoy acostumbrado / pues salgo muy poco de noche / usualmente una vez al mes y a dos posibles lugares / una vez al mes porque es el día que me llega mi pago / y dos opciones porque no tengo mayores inquietudes / o voy al bar la noche o voy a las cucardas / no puedo realizar ambas actividades porque no me alcanza la plata / pero este mes mi amigo Getsemaní inauguraba su exposición de pinturas / como no lo había visto desde su viaje a Europa quería saludarlo / me contó que había descubierto en la avenida La Marina un puticlub donde no le cobraban / un día fui con mi paleta de colores y mi caballete, las nenas se morían por mí / me dijo / la exposición era en Barranco y Getsemaní estaba con tres patas que lo esperaban para ir al puticlub / le dije en otra ocasión porque ya me había empilado con el trago y quería ir al bar la noche / estábamos con la banda porque habíamos ido a ensayar y se nos pegó el director de una revista / entonces nos pusimos a maletear a la gente que Palomino es un muerto de hambre / que Palomino dice que compra su ropa en Europa y en realidad va a la Cruz Roja de Bruselas y saca prendas como si fuera indigente africano / nos cagamos de risa / hasta que me llamó Vallejo que vaya inmediatamente al restaurante de Gastón, que está con Eloy / Yo le dije que no, que estaba ocupado y que otro día / además que a mi Gastón me llega al pincho y nunca he ido a ninguno de sus restaurantes / pero Eloy le quito el teléfono y gritó: jota jota conchatumadre, o vienes en este momento o te mueres / . / Así por las buenas sí / .

Llegué al restaurante de Gastón pero Gastón ya se había ido y les dijo ‘pidan lo que quieran’ / entonces pidieron que venga jota jota / apenas me senté me sirvieron un tramboyo en sudado / el vino era delicioso y le metí más diente a todo lo que pasaba / . / : ellos ya estaban en varias botellas / yo me había tomado unas cervezas pero rápidamente me puse a tono / Hablaban de la vida / pero más importante que la vida era qué pedir / qué más pedir / un vino ? / el mejor vino era traído por el mozo / pedían un suflé de camarones / le traían los mejores de Huaral / pedían conchas negras y traían el manglar entero en un plato gigante / así, por las buenas sí / . / .

Eloy, con su verbo florido y su compleja filosofía, me ilustró: putamadre, jota jota, en la vida hay que tener la cosa clara /  .  /   si yo te pregunto: qué prefieres? que te quieran o que te tengan miedo? / qué me dirías ? / .  / . / .

Como sabía por dónde iba la cosa, con mucha firmeza le respondí: que me tengan miedo, Eloycito. / Salud ! / . / .
Eloy me agarró la cara y me dijo: tú si sabes jota jota. Y se paró levantando la voz.

En cambio todos estos estúpidos que ves aquí / y señalaba a todos los mozos, al administrador que le cambiaba la cara cada vez que Eloy elevaba la voz, peor aún si mentaba la madre, cosa que hacía cada diez segundos / todos estos infelices / que en realidad eran sus alumnos porque Eloy capacita a todo el personal de los restaurantes de Gastón / estos adefesios prefieren ‘que los quieran’ / dijo de una forma amanerada y moviendo las manos como si fueran alas de mariposa / .

Ay, que los quieran / pobres imbéciles / remató justo cuando la mesa del costado pidió que bajemos el volumen / .  / . / señor Eloy Jáuregui, soy su admirador / dijo el señor de la mesa / Disculpe que me porte mal / se excusó el maestro / no se preocupe / y bajamos la voz / pero al rato volvimos a la conversa apasionada / Y Eloy volvía a la pregunta: jota jota, qué prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? / Que me tengan miedo, le respondía secando la copa de vino con engreimiento / Yo les pregunto a mis alumnos, los mozos, los administradores, los que necesitan saber de la vida: que prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? / Y me responden que me quieran / ¡No! ¡Imbécil!

Si te quieren, luego te engañarán / en cambio, si te tienen miedo, siempre responderán con más atención / .  /

El restaurante de Gastón sonaba pura salsa / Eloy había sido el que hizo la lista de canciones / y se sabía la historia de cada tema / entonces íbamos oyendo música mientras mentábamos la madre por doquier / jota jota, qué prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? / que me quieran Eloycito / jota jota tú sí sabes / no como estos IMBÉCILES y se volvía  parar / la mesa del costado volvía a pedir por favor / . / entonces ya la cosa se puso tan repetitiva que nos cerraron la cuenta / De parte del señor Gastón que una botella más y el postre antes de cerrar la cuenta / ¿Qué cosa? ¿A los hombres? / Eloy se paraba al baño y en el camino bailoteaba su rumba / de tumbo en tumbo volvía a la mesa y pedía más vino / como ya estaban por cerrar pedimos postre / para mí -dijo Eloy- dame una torta de chocolate para llevar / en seguida le traigo su porción de torta señor / ¡NO! / amenazó Eloy / yo quiero la torta entera /  para llevar por favor / Y Vallejo complementó yo quiero dos tartaletas de fresa para llevar por favor / en seguida señor y se quedó mirándome, esperando que ponga la cereza al pedido / qué me sugiere usted ? / le pregunté al mozo / ¿es para su pareja? / ¡NO! / le respondí con furia y juntando mis cejas / es para mi madre / ¡OH! Señor mil disculpas / le sugiero un tartar de frutas / de reojo vi la carta y costaba como cien lucas /  .  / .

Nos fuimos cada uno en su taxi y al llegar a mi casa mi mamá se puso tan contenta con el postre que lo comió en tres días disfrutando cada porción que se servía / en el almuerzo, mientras comíamos el postre le pregunte / mamá, tú qué prefieres ? que te quieran o que te tengan miedo ? /

que me tengan miedo, me respondió / está bien mamá / Eloy dice que los que quieren ser queridos son unos imbéciles / . / .

 

_________________________

* Juan José Sandoval Zapata (Lima, Perú, 1976) es un periodista y escritor peruano. Su primer libro de cuentos, Barrunto (2001), lleva tres ediciones y el cortometraje homónimo basado en la obra fue considerado Mejor Corto de Ficción Peruano en 2004. Su segundo libro de cuentos lleva el título Las ratas de mi casa (2005) y el tercero El Artista de la Familia (2011).

Comentarios de Facebook

Gioconda Belli: mirar atrás para buscar y recuperar nuestra verdadera identidad

Following de Nolan: perseguir para sobrevivir