(Fotos y poemas) Marilyn Monroe no solo era una ávida lectora, sino también escribía poesía

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Era la mujer más bella, la más sexi, la que encantó a millones de personas (sobre todo a importantes personalidades de su época), se llamaba Norma Jeane Baker, pero era más conocida como Marilyn Monroe (1 de junio de 1926 – 5 de agosto de 1962) y tiene una faceta poco tratada: era una devoradora de libros. Albergaba una importante lista de títulos en su biblioteca personal y se le solía ver leyendo en sus horas libres y momentos de descanso con la concentración de un típico amante de las letras. Los autores favoritos de Marilyn eran James Joyce, Walt Whitman, Heinrich Heine, Saul Bellow, Carl Sandburg, entre otros.

Las fotos (algunas naturales, otras posadas) que aquí te mostramos, retratan a una Marilyn que escapa del clásico estereotipo: mujer bonita, rubia y tonta.

Disfruta de esta galería:

MARILYN POETA

La relación de Marilyn con la literatura iba más allá de su relación con el dramaturgo Henry Miller, quien llegó a ser su esposo, o con Truman Capote (de quien fue amiga personal). Ella, también dedicó parte de su tiempo en escribir poesía. Por ello, también compartimos algunos poemas que fueron traducidos al español:

CARNE HUMANA

Soy dulce por fuera,
un cordero
que todos quieren acariciar.
Pero por dentro tengo garras
y enormes dientes
y ganas de devorar
carne humana.
Por dentro tengo tanta hambre
que me devoro a mí misma
y no me sacio nunca.

CUANDO NO ESTOY

Por favor
no hables de mí
cuando no estoy,
no digas cosas malas
ni cosas bonitas.
Cuando no estoy
bésame en los labios,
acaríciame
una y otra vez.
Acaríciate
como si tus manos
fueran las mías.

NADA

Aunque tuviera
toda la riqueza del mundo
si no tengo tu corazón
no tengo nada.

UN MAL SUEÑO

Soñamos con que nos quieran,
soñamos con amar a alguien,
pero es solo un mal sueño
del que conviene despertar.
La quimera del amor
ha hecho más daño al mundo
que lobos y que ratas y asesinos feroces.

NADA SEGURO

No hay que dar nada por seguro
ni siquiera aquello
que más te consuela,
desdichada mujer.
Quizá estás condenada
a vivir para siempre.

ESE JARDIN

Mi cuerpo es el lugar
que prefieren tus ojos
y tus manos también.
Déjalos que corran,
colegiales traviesos,
hacia ese jardín.
Para ellos
yo nunca cerraré
la alta verja
puntiaguda.

ÚNICO DESEO

Socorro, socorro, socorro.
Siento que la vida
me está acechando
cada vez más cerca
y yo lo único
que deseo
es morir.

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Author: Literalgia

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