Escribe: Enmanuel Grau*
Los cuentos que consigna este libro del escritor y docente Olger Huamaní representan una mirada lúcida en relación a conflictos antiguos (pero todavía vigentes) y, a su vez, una conversación elocuente con nuestra tradición. El libro destaca por la sutileza con que, en cada relato, se va construyendo la atmósfera, protagonista de estas páginas y brújula para entender las historias que acompañan a estos personajes silenciosos, dramáticamente construidos en el momento de la pérdida o la añoranza. Estos “agentes del silencio” se mueven en una dinámica siempre de tensión y violencia, un mundo articulado en donde, de alguna manera, sus conflictos quedan evidenciados.
Siguiendo una línea de lectura, de las múltiples que existen para entender las consecuencias de la violencia, el libro de Huamaní decide narrar desde lo no dicho, aprovechar los vacíos, regodearse en lo anodino, una conversación banal, las horas absurdas en una ciudad hostil, para desde allí, explorar a su modo la temática de la memoria y la violencia atroz.
Encontré en este libro un rigor importante en relación a la voz narrativa: hay una voz a veces frágil, a veces vigorosa, que teje los hilos de las historias sin caer en maniqueísmos, dándole realce a la oralidad.
Sus personajes están muy bien construidos en relación a cómo se expresan y a cómo expresan lo que piensan. El autor huye de los finales fáciles, arguye muy bien en la trama para llevar a sus personajes, sujetos perdidos en la ciudad sin fondo o en el dolor de una herida, hacia situaciones en donde deberán encarar su propia verdad, intentar armar el espejo roto en el que se miran.
Estos relatos me hicieron pensar en el trabajo de Teófilo Gutiérrez, cuentista tenaz y en la forma en que dos miradas distanciadas en el tiempo, pueden iluminar de manera particular un mismo asunto. Véase (Tiempos de Colambo). El libro posee un carácter muy marcado con el universo narrativo peruano, nuestra literatura de la tierra y la memoria está presente en estas siete historias que, por temática y tensión pueden traer reminiscencias de Arguedas y en Alegría.
Su reciente presentación en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional Federico Villarreal cobra un significado especial, pues no solo fortalece la valiosa tradición de escritores surgidos de esta casa de estudios, sino que también fomenta la lectura y estimula el pensamiento crítico entre los estudiantes.
Saludo la participación del escritor Huamaní con este libro de cuentos; me parece una propuesta sumamente interesante, sólida y necesaria para seguir enriqueciendo nuestra narrativa contemporánea.
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