in

“Nuestra sociedad necesita que le hagan el amor”

En defensa del arte, contra los críticos y un llamado a la creación   

Foto: Marco Ramón / Perú21

 

Arte en crisis[1]

Autor: Vicente segura

 

La sociedad menopaúsica del Perú está pasando por su período más crucial y explosivo y esto solo implica cambio.

La situación la esfera sociopolítica está tan terráquea que más parece que los mortales estuviesen haciendo el «flirt» a la muerte y no a la vida ni al amor. La realidad se ha tornado espectacular, se ven humanos matándose los unos a los otros, intelectualmente, psicológicamente y físicamente en un escenario de miseria, hambre y muerte. Aquí se está viviendo una realidad con falta de ilusiones y con falta de imaginación. El terror está en todas partes, hay terrorismo en todas sus formas incluyendo la corrupción. Toda esta violencia simplemente perturba y mantiene en estado de «schock» la cultura y los medios reflexivos de la sociedad. La población es víctima del problema de una clase dominante. Está conmocionada y a la vez alucinada con esta «realidad» impresa en los titulares de la prensa amarilla, roja, negra y azul de los kioskos de periódicos en la gran ciudad y en los canales de televisión.

Esta realidad realmente es todo un teatro de la angustia, una Divina Tragedia. Todos participan como actores y espectadores, todos son a la vez víctimas y verdugos, oprimidos y opresores, esclavos y amos. La situación parece toda una relación de sadomasoquismo sociocultural. Parece un circo romano o un partido de fútbol en donde los extremos se encuentran como perdedores o como ganadores. Parece todo un dualismo dialéctico que cumple un ciclo obedeciendo ciertas leyes «kármicas» de causas y efectos en el tiempo… Una catástrofe natural.

La realidad de la realidad es que hay muchas realidades: Hay realidades que responden a las necesidades de la masa y a la memoria colectiva de masa, pero, también hay realidades que responden a las necesidades de la imaginación y al espíritu reflexivo del individuo. Hay realidades internas y realidades externas, esotéricas y exotéricas. Una realidad depende de la otra; finalmente cada individuo vive su propia realidad.

El ARTE es una otra realidad. La realidad del arte es la realidad del Realismo Mágico y Fantástico. El arte en todas sus formas de expresión es la realidad de la Revelación. No puede haber Revolución sin Revelación; y si no hay Revelación en esta Revolución habría que inventarla, habría que crearla.

En el planeta vivimos ya los indicios del Tercer Milenio, es decir una Era de Revoluciones Tecnológica, Electrónica y Nuclear (bomba, computadora, televisión, satélites, rayos laser, control remoto, naves espaciales, etc.) y a partir de la generación de los «baby boom» de los 60′ se viene tomando una especie de conciencia extraterrestre. El planeta está en un estado evolutivo equivalente a la evolución de las especies de Darwin desde su fase larval hacia su fase de anfibio. Paralelo a todo esto más parece que la revolución parte del individuo de lo interno para acomodarse a lo externo; dependería de la revolución consciente de su Sistema Nervioso, de su respiración, de su glándula Pituitaria, del control de su cuerpo como vehículo personal de transporte. De esto dependería substancialmente el cambio social del presente en función del futuro.

Metafóricamente hablando sobre el futuro ideal político sería que cualquier forma de guerra o enfrentamientos de fuerzas antagónicas de Derechas, Izquierdas y Ultras, debería consistir en pintarse los unos a los otros en un «ring» como un gigantesco bastidor, creando una obra en acción, con colores y luces de los más increíbles tonos, de un expresionismo extravagante, casi subrealista, con algo de abstracto y mucha poesía rítmica, escuchando una excelente música techno «New Wave», apocalíptica/astral de notas, coros y violines sintetizados, con sonidos almacenados en «high bias» y en Versión Especial prolongada, del brazo de una linda mujer, linda en sentido de su belleza interna, siendo ella la protagonista como principio equilibrador, como Musa inspiradora y cataliza dora de este cambio trascendental bajo un atardecer espectacular con nubes gloriosas, magníficas, bañadas en oro y que se desplazan increíblemente lentas como resultado de una explosión Nuclear en el horizonte de Octubre.

El Perú está pasando por una fase muy importante y positiva de transformación. Vivimos un instante decisivo de cambios y el artista es un elemento muy importante en esta transformación. No hay Revelación sin Percepción e Inspiración. El arte explora la facultad de Percepción, expande la conciencia hacia el futuro y hacia el más allá. Es la ciencia del cambio en sí misma. Hacer arte es conspirar contra la miseria, el hambre y la muerte espiritual (ignorancia) es conspirar contra la violencia física y psicológica. El arte debe responder a la crisis aunque no necesariamente como sustento político. El compromiso del artista es el de alterar el orden de las cosas y de desalienarse así como de las fuerzas obscuras que lo oprimen a través de un rito de creación expresándolo de alguna manera; el objetivo es soltarse: soltar su lenguaje, soltar las ideas, soltar los Seres Imaginarios, soltar las manos y el cuerpo para danzar armoniosamente con la Música de la Esferas. El arte es personal, es la descarga impulsiva e irracional prometiendo una comunicación con el espectador en planos Metafísicos, es decir en donde el intelecto actúa en un plano sutil y de comprensión absoluta. El arte subvierte la rigidez y la miseria humana. El fin y el principio del arte es el de remover las pasiones dormidas. El artista es el guía sensibilizador que transforma la realidad en una visión agradable o desconocida y crítica.

En nuestro «milieu» artístico y social conviven algunos críticos intelectuales con un cierto conformismo y pacifismo afeminado de un virtuosismo megalomaniaco por doquier tan desalentador y pesimista que lo único que hacen es precisamente no hacer arte, pero sí criticar, pero tan solo criticar; parece que viviesen de/ por/ y/ para la crítica sin lograr siquiera hacer una buena crítica destructiva, tal vez por lo favoritistas que son. Existe la creencia, en ellos, que el arte nuevo no existe (y que no puede existir) y que todo ya fue hecho hace mucho tiempo, y que todo lo que se hace hoy es en función de lo que ya fue hecho y no de lo que podría ser. Estos personajes simplemente son el reflejo de la crisis, del miedo y del control de la natalidad de la era cristiana inquisitoria. Para ellos no hay cambio, viven en la inercia, en la no-acción.

Precisamente el arte es la experiencia de lo que se está por hacer pues lo que está ya hecho no interesa. El arte descubre y crea siempre nuevas posibilidades y solo aparece cuando lo viejo ha quedado en la historia y en el recuerdo. No creo que en el Perú moderno todas las artes estén ya hechas pues ni siquiera se ha empezado (y no solo por la falta de mercado, sino por lo contrario) hay mucho por hacer encima de toda esta cultura importada.

El universo todo está en constante renovación, nada es estático.

En las esferas del Occidente el arte ha alcanzado su punto máximo; es decir, se ha reducido a lo mínimo, al Minimalismo y consecuentemente hacia el «Animalismo» (Arte Salvaje), lo cual sería la continuidad del Expresionismo Abstracto. Aparentemente, dentro del limitado espacio del bastidor se han agotado las posibilidades de la pintura; pero esto ya no cuenta… ahora la pintura sale del bastidor y se funde con los cuerpos, con las paredes; el arte está en las calles como un arte total, como «Graffitti», como arte rupestre del tiempo de las cavernas.

A todo esto «algo» se está gestando en el «west» algo se está embarazando junto con la música de hoy con nuevos recursos técnicos.

Pero en el Perú, habría que cambiar las reglas del juego para oponerse a la crisis, habría que cambiar la escala de valores existente, habría que cambiar de canal, habría que cambiar de programa, un programa con una otra visión que corresponda al el tiempo en que vivimos… Esto sería una lucha por la liberación de la imaginación y la toma del poder por el arte o uno se hace parte del problema o parte de la solución, o uno se queda en el pasado o uno se aproxima hacia el futuro, inercia o movimiento.

Habría que reconquistar nuestra sociedad con Belleza y Poesía. «El arte es más dilatado que la vida. Es la exaltación de la vida» (Olivier). El arte expande la imaginación, despierta los sentidos, ele va la inteligencia, es el alma de la civilización. El arte es magia, es un rito ancestral, es alquimia, un rito sagrado de fuerzas divinas.

Eros es la energía de la estética, de las formas, del movimiento, del cambio. Esta sociedad necesita ser erotizada, sensibilizada, habría que hacerla vibrar de inteligencia y equilibrio.

¡NUESTRA SOCIEDAD NECESITA QUE LE HAGAN EL AMOR!

 

__________________________

[1] El artículo fue rescatado de la revista cultural Taxi. Tercera edición, 1986.

Comentarios de Facebook

Benito Pérez Galdós: “El excesivo desarrollo del espíritu crítico mata la inspiración”

Gioconda Belli: mirar atrás para buscar y recuperar nuestra verdadera identidad