Esta es la carta más fatalista que escribió César Vallejo a un amigo

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Durante su estancia en Europa, el poeta peruano César Vallejo escribió numerosas cartas de todo tipo, sobre todo a sus amigos y familiares. A través de estas misivas se puede conocer un poco más sobre la personalidad del autor de Trilce y Poemas Humanos.

Hace poco estuvimos revisando la Correspondencia completa del poeta, publicada por la Pontificia Universidad Católica del Perú y nos topamos con esta carta que es quizás una de las más dolorosas y fatalistas que hemos leído en nuestras miserables vidas. Se trata de una dirigida a su amigo y también poeta Pablo Abril de Vivero, quien mantenía una correspondencia con Vallejo cuando ambos estaban en Europa. En la carta, Vallejo le cuenta lo mal que se siente debido a una reciente operación a los intestinos.

 

París, 19 de octubre. 1924

Mi querido Pablo*:

Parece que la mala suerte sigue empecinada en herirme. Esta carta la escribo desde el hospital de la Charité, Sala Boyer, cama 22, donde acabo de ser operado de una hemorragia intestinal. He sufrido, mi querido amigo, veinte días horribles de dolores físicos y abatimientos espirituales increíbles. Hay, Pablo, en la vida horas de una negrura negra y cerrada a todo consuelo. Hay horas más, acaso, mucho más siniestras y tremendas que la propia tumba. Yo no las he conocido antes. Este hospital me las ha presentado, y no las olvidaré. Ahora, en la convalecencia, lloro a menudo por no importa qué causa cualquiera. Una facilidad infantil para las lágrimas, me tiene saturado de una inmensa piedad por todas las cosas. A Menudo me acuerdo de mi casa, de mis padres y cariños perdidos. Algún día podré morirme, en el transcurso de la azarosa vida que me ha tocado llevar, y entonces, como ahora, me veré solo, huérfano de todo aliento familiar y hasta de todo amor. Pero mi suerte está echada. Estaba escrito. Soy fatalista. Creo que todo está escrito.

Dentro de seis u ocho días más creo que saldré del hospital según dice le médico. En la calle me aguarda la vida, lista, sin duda, a golpearme a su antojo. Adelante. Son cosas que deben seguir su curso natural, y no se puede detenerlas.

He leído la respuesta bondadosa del Sr. Leguía, sobre la beca. Ojalá no me la quiten de las manos. Ya, cuando esté mejor le escribiré al señor Leguía, agradeciéndole. De todas maneras, le ruego, mi querido Pablo, no descuidarse de asegurar la beca.

Desde mi lecho de infortunio, le envío mi abrazo fraternal y agradecido.

CÉSAR

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*Pablo Abril de Vivero (Lima, 1894 – Montecarlo, 1987) fue un poeta, escritor y diplomático peruano, hermano del poeta Xavier Abril y amigo de César Vallejo. Ambos escritores tuvieron una rica correspondencia durante sus estancias en Europa. En muchas ocasiones, el diplomático ayudaba económicamente a Vallejo, sobre todo en los momentos más urgentes.

 

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