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¿Qué es la poesía? ¿Qué es el poema? ¿Qué es un poeta? Responde Enrique Verástegui

En una charla literaria de 1993, el cofundador de Hora Zero atendió a estas interrogantes que tienen más de una respuesta

Enrique Verástegui (1950-2018) es uno de los poetas más importantes del Perú. Fue uno de los cofundadores del Movimiento Hora Zero, junto con Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel. Con la obra En los extramuros del mundo (1971), fue reconocido como uno de los poetas más destacados de Latinoamérica.

El siguiente texto fue extraído de El análisis de la poesía (Editorial Bracamoros), libro que recoge un conjunto de charlas que ofreció de junio de 1993.

 

Poema, poesía y poeta

¿Qué es poesía? Mucha gente se hace problemas en torno al problema de lo que es poesía. Y en realidad tienen razón, porque simplemente no tienen relación con gente que pueda explicarles lo que es poesía.

Poesía es todo, y no voy a decir a la vez poesía es nada; digo simplemente que poesía es todo. Poesía es contemplar el mar y enamorarse de ese mar, poesía es contemplar una mujer que para ti es bella y enamorarse de esa mujer, poesía es salir a la calle, contemplar que llueve, que hay sol bello, contemplar los campos, contemplar las flores, contemplar los ríos, contemplar la naturaleza, contemplar el día, contemplar el sol, contemplar la noche, contemplar las estrellas, todo eso es poesía, todo eso forma parte de nuestra experiencia diaria y cotidiana porque somos gente que tiene un elemento misterioso en el fondo de nuestro ser, somos gente que se pregunta siempre por la razón de las cosas y cada vez que miramos el mar, cada vez que miramos una mujer hermosa o cada vez que las chicas miran un chico hermoso, cada vez que admiramos una flor, siempre nos estamos preguntando por el misterio de las cosas, o sea, en esa contemplación de lo que vemos, en esa contemplación del mar, en esa contemplación de lo que sucede a nuestro alrededor, en esa simple contemplación que aparentemente es solo una contemplación que puede producir intensidad, detrás de esa contemplación existe la pregunta sobre qué es el ser, por qué estamos aquí, de dónde venimos y a dónde vamos. Por tanto, poesía parte de un concepto fundamental: parte del concepto de la experiencia sensual, sensual en el sentido filosófico de la palabra, esto es, sensual en el sentido de que usamos los sentidos para captar las cosas; poesía parte, de la experiencia del sentido, del sentido para aprehender las cosas. Nosotros, cuando observamos lo que sea, estamos haciendo poesía; hemos dicho frases que son muy hermosas para nosotros, el mar, las chicas, los chicos, las flores, los campos, eso es poesía; también es poesía la experiencia cotidiana, en tanto que nosotros somos seres que pertenecemos a la Tierra, que estamos ligados a la Tierra, a la sociedad, en tanto que tenemos problemas cotidianos. Existe poesía cuando alguien nos sonríe, por ejemplo, cuando en alguna cosa que sucede en nuestra vida cotidiana -que es automatizada, que es mecánica, que es absurda, que es aburrida-, cuando en esa cadena de absurdo y aburrimiento suceden esas cosas y cuando en esas cosas ocurre una iluminación, en ese momento ha ocurrido la poesía; poesía es, por tanto, abstraerse de un momento y encontrar el sentido a ese momento, y encontrar el sentido de plenitud de la existencia, en ese momento. Quienes conocen esto mucho mejor, mejor que yo obviamente, son los maestros, por ejemplo, del Budismo Zen y de otras religiones. Un ejemplo del Budismo Zen es que para ellos el hombre es un ser que ha caído en el abismo, y en el momento en que rueda por las pendientes hacia el abismo profundo, en el momento en que se va a destruir totalmente, en ese momento crítico, se coge de la rama de un árbol, y se coge agarrando la rama del árbol con la boca; entonces, él siente la angustia de no destruirse, de no destrozarse en las rocas del abismo, y en ese momento a él se le ocurre preguntar qué es el Zen y qué es la iluminación. Si eso se le preguntara al Zen, el maestro diría, en cierta forma, que a veces hay respuestas y que a veces no hay respuestas, que a veces la respuesta es la NO respuesta, como lo dice el Tao: «Aquello que puede ser dicho como Tao, no es el Tao. Sin embargo, el Tao es lo que se inicia con el ser, y se inicia a la vez con el no-ser. Quien descubra esa relación entre el ser y el no-ser, se adentra en las puertas de la maravilla, eso dice el primer principio del Tao. El Tao es una línea de pensamiento místico que surgió en la China, exactamente en la época en que había surgido Heráclito en Grecia, en el año 580 a.C., más o menos; esto es, son coincidencias, las mismas que tienen mucho que ver con el pensamiento peruano respecto a lo que se denominó Pachacuti. Pachacuti es el gran movimiento que ocurre cada mil años, que es cuando van a ocurrir grandes transformaciones. Es curioso, pero es real, Heráclito, que es uno de los fundadores de la filosofía griega, también vivió en la época de Lao Tsé, fundador del Tao. Otro ejemplo de Budismo Zen, que es la mezcla entre el Budismo de la India y la religión japonesa, es que para ellos la Iluminación es muy concreta y, a la vez, muy pragmática. Ellos hablan, por ejemplo, de que tienen que atravesar un río que tiene una gran correntada, y que hay que atravesarlo porque hay que continuar el camino, y viene un místico, viene un santo y dice: «Bueno, levitemos y pasemos el río levitando entonces, mucha gente dice que esa es la solución, «Levitemos y pasemos el río levitando»; entonces el maestro del Budismo Zen dice: «No, camina un poco más, porque acá hay menos agua, cuando pases no te vas a mojar los pies»; entonces, al tener conciencia de eso, de esa iluminación, que es pragmática, en ese sentido tenemos conciencia de lo que es poesía, eso es poesía. Esa es la diferencia concreta, de lo que se da en torno a la complejidad de lo que es nuestra vida.

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Esto es, poesía es siempre dar información, información es lo novedoso en lo rutinario de nuestra vida. Cuando nosotros caminamos todos los días por las calles de Lima, por cualquier calle del mundo, cuando nosotros salimos de la casa, vamos a ver a la chica, vamos al trabajo, vamos a pasearnos, siempre vamos a ver lo mismo, y por tanto, siempre estamos viendo nada, nunca estamos viendo nada diferente, pero si en algún momento tenemos una sensación, una sensación de extrañeza que es, efectivamente, la sensación de descubrirse como ser, en ese momento estamos descubriendo la poesía, y ese descubrimiento de poesía como tal, es lo que Jackobson llama información, que se da a nivel semántico; esta información semántica es, por tanto, la mancha azul que se transforma en la palabra mar, en nuestra mente. Esa palabra mar tiene dos relaciones, dos partes: tiene la forma y el contenido. El contenido es la mancha azul, el tono del azul -porque hay muchos tonos de azul- entonces, el contenido es el tono de azul que se le da; y la forma es exactamente la palabra mar, la palabra mar como tal; la palabra mar define al mar, no porque sea una convención, sino porque la sensación de la persona, y la percepción, han definido al mar como tal, puesto que yo puedo decir mar y tocar esta mesa, esta casa, y no es mar, sino es otra cosa, ni siquiera estoy haciendo una inversión de sentidos en las cosas, estoy inventando otra cosa; la palabra mar está definida porque el sonido de las olas del mar, se remiten a esa palabra, y ese sonido te recuerda la palabra murmullo, o la palabra ola, y eso te lleva a la palabra mar, como te lleva a otras palabras, y cada palabra que conforma el diccionario que nosotros hablamos y el mundo mismo está lleno de millones de palabras, y cada palabra está formada por esa experiencia sensual, sensitiva de las cosas. Eso es la información semántica que se produce en el poema, y lo que se denomina como poema. Cuando yo veo, cuando ustedes ven, cuando nosotros vemos: las chicas, un chico hermoso, y los chicos, una chica bella, cuando vemos el mar y nos suscita responder con algo escrito, cuando veo una chica y ni siquiera puedo responder con algo escrito, respondo con un piropo, con lo inmediato que tengo a la mano, y para los hombres lo más inmediato es un piropo, estoy haciendo ya otra cosa, estoy haciendo poema, ya no estoy haciendo poesía. Poesía es la experiencia que tenemos, de tener conciencia de la extrañeza de nuestro ser en el mundo, eso sería poesía, la conciencia de que somos algo, de que somos el producto de una evolución en el mundo, de que la materia en la Tierra y en todo el Universo, la materia conformada por el átomo del carbono, del hidrógeno, ha producido un ser pensante, y ese ser pensante indaga sobre lo que es el mundo, eso es poesía. Pero cuando nosotros nos preguntamos, vemos una mujer hermosa y nos atrevemos a escribir dos, tres, diez líneas, un texto de veinte o cien líneas, cuando escribimos una carta de amor, cuando mandamos un piropo o hacemos el poema o la letra de una canción, en ese momento hemos pasado al poema y nos encontramos frente a una realidad diferente a la poesía. El poema es un artefacto, una máquina, estamos en una era tecnológica: vamos a definir el poema como una computadora; así como una computadora tiene una pantalla, un visor, una memoria y un teclado, así el poema tiene partes, parte A, B, C y D, o como lo tiene el reloj, que tiene la manecilla, el horario, el minutero, los números, los mecanismos que mueven al reloj; el poema es un texto técnico, un hecho técnico, una máquina, es un automóvil, así como hay ensambladoras para automóviles, también así se puede ensamblar poemas, ensamblando todos los componentes de este poema. Igual como hay una mesa conformada por un tablero y cuatro patas, el poema es un hecho concreto, es esa máquina, eso concreto que se va a agregar al mundo, cada vez que existe un poema, existe un nuevo elemento en el mundo, puesto que se lee y se da en forma de palabra y en texto; que tiene ciertas leyes, normas, que cuando se utilizan, se produce el artefacto poético; eso es el poema, ese poema lo conoce la humanidad desde siempre, cada uno de nosotros, y de nuestros antepasados, ha escrito un poema; el poema es un artefacto.

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¿Qué es un Poeta? Un poeta, de acuerdo a lo que hemos hablado, refiriéndonos a lo que dijo Hume, David Hume el empirista, de que él refleja en su mente a través de la percepción, la experiencia del hecho cotidiano: un poeta es un productor de conocimiento. Yo, hace veinte años definía siempre la poesía como un conocimiento sensible, esa era mi definición pública para poesía, pero con los años y, sobre todo, con los libros que he leído y que he podido continuar leyendo, yo soy consciente de que la poesía va más allá, la poesía no es solo un conocimiento sensible, sino que la poesía es un tipo de conocimiento, y es un conocimiento muy serio, un conocimiento muy alto. Todos los pueblos de la Tierra se han fundado a través de la poesía. La India tiene los Vedas, tiene el Rigveda, tiene el Atharvaveda que es el libro de la magia, tiene el Upanishads; la Biblia tiene el Cantar de los cantares, tiene los Proverbios, tiene los Salmos, tiene el Cuarto Evangelio según San Juan, que empieza: «En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios y Dios estaba en el Verbo». Ese evangelio de San Juan se publicó en el s. III de esta era. Solo quiero decir que ese conocimiento del cual habla la Biblia: «En el principio era el Verbo y el Verbo era Dios y Dios estaba en el Verbo», ese es el conocimiento de la poesía, un alto conocimiento que ese Verbo, que es el logos, el logos al cual se refieren los griegos; no solo los textos hindúes, ni solo los textos bíblicos hablan de la poesía como un alto conocimiento.

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Entonces, el poeta es un tipo, hoy en día, considerado como solo un fantasma, considerado como un espectro en la sociedad peruana, pero solamente en la sociedad peruana; el poeta, y a la vez el escritor de otros géneros, tiene un altísimo nivel. Está a tan alto nivel, que quienes vieron la subida de Clinton al poder por la televisión, vieron que una poeta norteamericana le dedicó un poema a Clinton, el día -hace muy poco- que Clinton subió al poder; y ese poder tan alto como lo tienen los poetas norteamericanos, lo tienen los poetas franceses, españoles, soviéticos, mejicanos. Lo que ocurre es que hay un divorcio entre la clase politica y la clase intelectual del Perú, y ese divorcio es triple, porque la clase política está divorciada de la clase intelectual, la clase intelectual está divorciada de la clase popular, y la clase política está divorciada, a la vez, de la clase popular; entonces se trata de un problema de relaciones y diálogos, que no ocurre en el Perú como ocurre en otros países, donde si usted coge el periódico, y lamentablemente en el Perú los periódicos no informan tanto como informan en otros países, si usted, tendría la suerte de salir a otros países, así sea en Latinoamérica, y más en Europa, usted vería que efectivamente, esa relación entre el poder y clase intelectual es una relación bien estrecha, una relación que ha permitido que esas sociedades sean las grandes sociedades que han llegado a ser, y es a lo que me refería al iniciar esta conversación, que es a que ellos si tienen conciencia de que el lenguaje declina, cuando declina la literatura que es lo que dice Pound en El A, B, C de la lectura.

Cuando se tenga conciencia de que el poeta es un ser sagrado sobre esta Tierra, cuando se tenga conciencia de que ese poeta debe ser una persona respetable y debe ser una persona respetada por el poder, y cuando ese divorcio al que me he referido, se elimine y el poeta asuma el lugar que tiene, que no debe ser un lugar político, sino un lugar sagrado, en el sentido de la conciencia, de su época, en ese momento el Perú va a cambiar, y eso para mí es el poeta.

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