in ,

«Shogún» de James Clavell: una historia de samuráis y tabúes destrozados

Escribe: Arturo Mustango

En 1598 el navegante Williams Adams, luego de diecinueve meses en el mar naufragó en la isla de Kyushu, Japón. Era uno de los pocos sobrevivientes de una flota de cinco barcos de los cuales solo llegó uno. Luego de hacer amistad con Tokugawa Ieyasu señor feudal del shogunato Tokugawa, llegó a ser conocido como el primer samurái occidental obteniendo el favor de hasta dos emperadores japoneses gracias a sus servicios como constructor de barcos y mediador comercial.

En base a esta historia es que James Clavell escribe la novela superventas Shogún. Este escritor y además guionista es famoso por sus novelas Tai-Pan, el Rey de las ratas y por la película El Gran Escape protagonizada por Steve Mc Queen.

La novela Shogún llegó a tener una serie de tv homónima que tenía entre sus estrellas al japonés Thoshiro Mifune como el shogún Toronaga y a Richard Chamberlain como John Blackthorne, capitán holandés que naufraga en medio de una tormenta en las costas de Japón. La serie llevaba cuotas de violencia y erotismo que quebró varios tabúes de la pantalla chica de aquella época entre ellos una escena donde orinan sobre el protagonista, otra donde hierven a un hombre, otra donde hablan de pederastia, suicidios y escenas de baño con desnudos.

Pude conseguir el libro unos años después y enterarme con mucho más detalle de esas escenas tabúes.  Su lectura es fácil, entretenida y amena, es una de esas obras que uno quiere soplarse de un tirón y sin dormir.

Sumido en la historia, acompañé las aventuras de Blackthorne, sin prever que giro en la trama vendría a continuación. Esto se debe a que el héroe se encuentra en un mundo desconocido para él, las reglas son distintas a su cultura y por eso sus acciones lo llevan continuamente a peligrosos malos entendidos, pero también a salvar la situación justo cuando él y sus nuevos amigos ya se creían perdidos.  

Dama Toda Mariko San, la hermosa samurái convertida al cristianismo es otro de los platos fuertes de Shogún, asignada como intérprete de Blackthorne súbdita del poderoso señor feudal Toronaga que domina la región del Kwanto, constantemente salva el pellejo al holandés con quien se enrolla en una profunda relación amorosa con fuerte carga erótica siempre al filo del peligro porque ella está casada con el iracundo y peligroso capitán Buntaro que se la pasa toda la historia queriendo asaetear a Blackthorne.

Shogún es una de esas novelas que uno no quiere terminar y ve con terror como se van acabando las páginas.  No resulta extraño que pasado el tiempo uno la vuelva a leer para reencontrarse con el el Anjin Blackthorne defendiendo el Erasmus, Mariko San y su ceremonia del chá no yu, el poderoso Toronaga, la bella Kuki san, el ambicioso Yabú, las guerreras samurái luchando contra ninjas en Castillo de Ishido, el barco negro de los portugueses y los jesuitas deseosos de implantar la cristiandad en el Japón feudal.

Comentarios de Facebook

El reto de crear y gestionar bibliotecas municipales en el Perú

Los libros y la guerra: “La condición humana” de André Maulraux